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| Mad |
Muchas veces me invade una duda, una de varias, me pregunto si la tecnología nos ayudó o nos perjudicó y en qué medida lo hizo. No puedo negar todos los beneficios que proporcionó en cuanto a la comunicación humana, gracias a internet podemos hablar con cualquier persona del planeta que tenga conexión, podemos relacionarnos con familia que viva en el exterior o con amigos que estén de viaje. Asimismo, el fenómeno generó y sustentó las tan conocidas relaciones a distancias, incluso, sin exagerar, he oído de vínculos afectivos entre dos personas que nunca se vieron físicamente (Charly si me estás leyendo te mando un beso).
Indudablemente los gustos y modas cambiaron, ya casi nadie pide un número de teléfono, se piden pins, nombres para agregar a Facebook o cuentas de Twitter. Incluso, la manera en que nos relacionamos es distinta, me pongo de ejemplo, y noto que no pasan más de dos días sin que hable de las redes sociales.
La forma de encarar también se modificó, me acuerdo hace unos años cuando todavía explotábamos ese aparato que suena en nuestras casas de vez en cuando, me llamaban. No quiero ponerme nostálgica y caer en la trillada frase que dice que todo tiempo pasado fue mejor, pero la forma en qué interactuamos varió, incluso lo notamos en el lenguaje, en donde la palabra hablar no sólo implica por teléfono o en persona, sino chatear. Ya sea por Facebook, Twitter, MSN, Whatsapp, mensajes o BBM decimos que hablamos sin necesariamente hacerlo.
Las redes sociales también alteraron nuestros hábitos, nos dieron grandes ventajas, como estar actualizados con información de último momento, ver fotos de amigos que viven lejos, ver fotos de amigos que viven cerca, intercambiar datos, divertirse, conocer gente y pasar el tiempo.
Del mismo modo, si nos basamos en el concepto oriental del ying y yang, según el cual cada objeto, ser o pensamiento tiene necesariamente un complemento opuesto para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo, se puede sostener casi científicamente, que las redes también tienen su lado sombrío.
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| Hatebook |
Por ejemplo, algunos de los inconvenientes que se pueden llegar a tener gracias a Facebook no son por las fotos en sí, porque a menos que la imagen sea explícita, una situación
normal* entre dos personas no tendría nada de especial a simple vista. El problema entonces son los comentarios, si, los comentarios de los amigos, las risas y los chistes cómplices.
Otra situación que puede llegar a ser llamativa en esta red no es la cantidad de amigos en común que se tiene con alguien, sino cuando se ocultan esas amistades. ¿Por qué taparlas si no tenemos nada que esconder?
Por otro lado, todo este fanatismo por Facebook produjo la multiplicación del rechazo, queriendo decir que si hoy en día te cortan el rostro, no sólo lo hacen no contestándote, sino que se multiplica la cantidad de vías de comunicación para desechar. Porque ya paso de moda el famoso "no me llego el mensaje de texto", hoy los medios de comunicación avanzaron, casi imposibilitándonos desaparecer del globo.
Considero que el talón de Aquiles de esta red está en el nivel de privacidad de sus usuarios, mi teoría es que si todos los que tienen cuenta tuviesen la privacidad suficiente se evitaría el 60% de los casos de separaciones en este país.
Igualmente tampoco sé cuál sería la solución para todos estos males porque cada vez que me entero o conozco a alguien que no tiene cuenta pienso, ¿qué querrá ocultar?
Gracias Mark Zuckerberg!
*Detesto la palabra, trato de no usarla