| Feliz año |
Algo que me llama la atención y no puedo evitar es percibir el buen humor, se acercan las vacaciones, los festejos, los saludos cariñosos, todo toma otro matiz. Pareciera que las fiestas marcan un antes y un después en nuestra agenda. La medida del tiempo empieza a dividirse en " pre y post fiestas".
Llegan y nos ponemos melancólicos, hacemos balances, pensamos en el tiempo que se nos fue volando y especulamos con lo que nos deparará el 2012. Es muy difícil no caer en comparaciones, en notar como estábamos hace 365 días y verse en el presente.
Reflexionamos, meditamos, recapitulamos lo que sucedió, lo que no, los errores y los logros.
Lo que tiene de esperanzador diciembre no lo tienen ningún otro mes, es que termina una etapa para dar lugar a una nueva, cambiamos de página para empezar de cero, es como si de repente, todo lo negativo del año, por un instante, al brindar, lo dejáramos atrás.
Siempre me acuerdo de los brindis a las doce en punto, de la cuenta regresiva hasta que llegue el minuto 00.00 y en los deseos por la salud, el trabajo y el amor.
Pero ¿por qué tenemos que esperar a que llegue fin de año para reflexionar y desear? Es algo tan impuesto, no sé a quién o cuándo lo inventó pero no debería pasar, no deberíamos dejar pasar once meses hasta caer a la realidad.
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