lunes, 4 de junio de 2012

Me cambiaste hasta la rutina




Me cambiaste hasta la rutina, en un segundo con pocas palabras decidiste dejarme ir. En ese instante mientras me explicabas, me hacia la que te prestaba atención, pero como a mis oídos no le gustaban lo que decías, mi cabeza quiso creer que era una broma. Quizás aquel día se celebraba alguna festividad que desconocía en la cual mentirme traía suerte, mi mente deliraba mientras movías tus labios.

 Lloraba y te miraba, no te daba ni un poco de escalofríos. En esa, tu decisión no había participado, ya habías elegido y tenía que aceptarlo, fuiste el responsable. En un minuto para mí y una eternidad para vos que ya lo venias pensando, me descolocaste, sentí emociones nuevas que hacía mucho ya no me provocabas.

Me imagine en como vos, así de frio como eras, pensabas decírmelo, en qué momento, con qué palabras. Mientras tejías conversaciones imaginarias en tu cabeza yo pensaba que ponerme a la mañana siguiente. También, al igual que vos, pensaba en cómo dejarte, pero con esa jugada impensada te adelantaste.

 A pesar de que los dos supiéramos que esto era lo mejor, no dejaba de doler. Lo poco que quedaba de nosotros era un fondo de pantalla y un par de buenos recuerdos. Mi autoestima había pasado a formar parte de tu papelera de reciclaje. Dolía saber que jamás pensé que me podías dejar, mi ego se iba achicando a medida que lo recordaba.

Me di cuenta de cuan irónico era, luego de haberte llegado a odiar, extrañarte. No sabía bien que me faltaba, si tu mal humor los lunes por la mañana o tu sinsentido los viernes por la tarde.

 Sabíamos que esto no iba a durar, sabíamos que hasta que no llegara algo mejor los dos íbamos a estar ahí, igual, con conciencia de todo ello, no dejaba de molestarme. Me dejaste evitándome el mal momento de dejarte, me evitaste sentir culpa y responsabilidad sobre vos, nunca pude decírtelo personalmente, pero con los días te lo agradecí.

Me habías cambiado hasta la rutina, todo era cuestión de tiempo hasta que llegara otra rutina que la reemplazara.




lunes, 21 de mayo de 2012

Un día de enero

Atardecer

Una tarde de enero, mientras caía el sol sobre la playa me lo encontré. El jamás se había enterado de cómo me sacudía al mirarlo, desconocía mis sentimientos. Yo pensaba que estaba enamorada pero nunca logre descifrar si aquello era amor o si era algo similar a la admiración ¿cómo no confundirse?

Esa tarde de enero lo admire completamente, todo su ser, su egoísmo, su arte, su dedicación, su inspiración, todo él, incluso con ese par de canas que vislumbran en su cabellera. Incluso cuando el paso de los años le fueron robando su juventud y paciencia.

Aquella tarde de enero en la playa, mientras el me hablaba de sus obras, de su éxito, no pudimos evitar el tema. Me contó de su nueva relación, yo sonreía para y por él, porque sólo con verlo era feliz. Enamorada me tornaba vulnerable, ingenua, con un simple "como estas" me cambiaba el día. Aquello era la medida de mi tiempo, no había otra explicación.

A pesar de haberle dibujado a mi cara mi mejor sonrisa, la envidaba. Envidiaba a una desconocida, estaba celosa de alguien que jamás había visto, de un nombre sin caracterización, de un ser inanimado. En mi interior se desarrollaba un conflicto, la lógica me indicaba que era imposible odiarla, pero controlando mis impulsos lo seguí admirando aquella tarde, allí sentada.

El sol seguía ocultándose mientras él me confesaba que mantenía un buen trato con su pareja anterior. Otro golpe para mi.

- ¿Cómo? le pregunte, ¿acaso tu nueva conquista no se siente amenazada?

- No, me respondió, con mucha confianza.

Mientras iba refrescando y la piel se me erizaba, me explicó que tenia un pasado, una vida antes de ella, y que no estaba dispuesto a cambiarla. Todo lo que salía de su boca, cada palabra que pronunciaba sonaba tan convincente, lo admiraba porque no vacilaba, estaba seguro de sus decisiones.

"Tómalo o déjalo" pensé. Me calle y seguí pensando. Mientras seguían resonando aquellas palabras en mi cabeza, ella ya lo había tomado, mientras yo, había decidido dejarlo. Mis preocupaciones me invadieron, me nublaron la vista y hasta me sacaron la capacidad de reflexionar.

Después de aquella tarde de enero, cuando el viento hizo insoportable continuar la conversación porque la arena nos rozaba con fuerza la piel, no volví a verlo. Sabía que él era feliz, y a pesar de lamentarme no seguir siendo yo quien lo desvelara, lo quería. Lo adoraba tanto que su felicidad lejos de mí me hacía bien.

Al día siguiente, volví a la misma playa, pero esta vez no lo busqué. Sólo fui a ver la puesta de sol, con mucha más confianza en mi, esperando a ver que me deparaba el próximo día soleado de enero.


miércoles, 25 de abril de 2012

No abras el paraguas a menos que llueva

 Quiero que sepan que tengo un pasatiempo, cada vez que estoy en algún lugar público me gusta escuchar conversaciones ajenas. Sé que no está bien blanquearlo, pero de vez en cuando no puedo evitarlo. Algunos lo llamarán curiosidad otros dirán que es ser chusma, más allá de su definición etimológica, siento que al hacerlo aprendo. Y así me doy cuenta que es mucho más fácil encontrar errores en los demás que en uno mismo, parecería ser que teniendo una perspectiva totalmente ajena a la situación todo resulta más claro.


Sucursal
Les voy a contar un caso, el otro día, mientras hacía tiempo esperando a un amigos en un Starbucks de Palermo me enganché en una charla de una chica con un chico. Eran dos amigos y más que charla parecía un monólogo, ella le contaba todos los detalles de su relación amorosa y el amigo estaba ahí, escuchándola y asintiendo con la cabeza cuando era necesario.

De lejos, mientras tomaba mi alto latte, me di cuenta que ella no necesitaba un consejo, ni una solución mágica para sus problemas, sólo quería que el amigo la escuche, que esté. La chica quería integrarlo al monólogo para que se convirtiera en diálogo y luego de su exposición llena de adjetivos calificativos, lo dejaba a él en un lugar arduo, el de darle su punto de vista.

Mientras seguía esperando a mi amigo, miraba el reloj y me ponía contenta de no tener que estar en sus zapatos, de no tener que ser yo la que le señalara que las cosas no estaban funcionando. A continuación se hizo la hora del encuentro y no pude seguir el hilo de la conversación, pero tal vez él le respondió algo que la dejara conforme, algo que ella quería oír...

No te vas a mojar

Situaciones como estas hay por todos lados, tienen que estar atentos porque el tema universal de conversaciones femeninas son los hombres. Es el tópico elegido entre mujeres que recién se conocen para entrar en confianza, cuando una le cuenta a otra que había una vez un tipo que le rompió el corazón es buen augurio, indica que se está gestando una amistad.

De la misma forma, no tengo que hacer un trabajo de investigación para darme cuenta que hay una actitud muy común en estos tiempos del romanticismo 2.0, la de abrir el paraguas antes que llueva. Tomemos un caso extremo. Recién chateaba con una amiga que me contaba cómo el chico con el que había salido dos veces ya le había abierto el paraguas. Si, como leen, dos veces y con paraguas.

El problema no era que ella tenía el vestido y el salón listos para el casamiento, el problema era que, en estas épocas del amor express, el no la había dejado ilusionarse en paz. El muchacho en cuestión ya había salteado ese paso del enamoramiento, de la ilusión, de las mariposas, el había esquivado de casillero, tenía un comodín y no pudo esperar la próxima mano para usarlo. Había abierto el paraguas antes que lloviera, le había cortado las alitas a las mariposas, queria que sigan siendo orugas.

La pregunta que ella me hacía era ¿cómo seguir avanzando después de una lluvia innecesaria de peros y aclaraciones? Como dicen, abrir el paraguas puertas adentro trae mala suerte, pero hacerlo sin lluvia con un par de nubes en el cielo, también. Ella quería ilusionarse, el no lo permitió, a ella le hubiese gustado que esa sensación del comienzo hubiera durado un poquito más, el fue egoísta.



lunes, 16 de abril de 2012

Pensamiento mágico

Pilar Sordo
Hace un par de días, en esas charlas de chicas, escuche dos veces el nombre de una tal Pilar Sordo. Dos mujeres, que casi no se conocían entre si, con diferencia de 24 horas, me la habían mencionado. Me resulto evidente que necesitaba saber más de esa mujer, asique la empecé a investigar.

Googleando me enteré que era una psicóloga chilena y que una de sus obras, "Vida la diferencia", había vendido más de 70.000 ejemplares en todo el mundo. Me sorprendí al enterarme que durante el 2011 fue el cuarto libro más vendido de la Argentina.

En una entrevista que rescaté de internet la psicóloga confesó que el libro comenzó a gestarse tras su separación matrimonial, al tratar de entender qué le había pasado.

Una vez dado el primer paso me adentré a escucharla y cuando lo hice no pude evitar sentirme identificada, tanto que hasta me dio pudor no haberla descubierto antes, ¿cómo era posible que una desconocida diera en el punto justo?

Sordo describe a la perfección el tristemente célebre inconformismo femenino, al cual ella llama, pensamiento mágico. Se pregunta por qué las mujeres nunca estamos conformes con lo que tenemos.
Asimismo, sostiene que no hay nada peor que esperar a que algo mágico aparezca y llene nuestras expectativas, rompe el mito al plantear que la perfección parece no existir.

Analiza el ejemplo de una mujer entrado a una zapatería, les pregunto ; ¿quién no dijo alguna vez después de haber mirado una vidriera que quería esos zapatos pero en otro color, o preguntó si había algún par parecido al que nos gustó? Si nos cautivó ese par ¿por qué necesitamos saber si está en otro color? o ¿para qué necesitamos saber si hay algún modelo similar?, ¿no alcanza con esa primera aproximación al objeto deseado?

Otro de los puntos que me llama la atención de la autora es cuando marca las diferencias entre los sexos, explica que los hombres se centran en objetivos, metas y no en los detalles ni procesos como las mujeres. Los hombres sueltan, liberan, olvidan fácilmente, nosotras retenemos todo, desde líquidos que generan celulitis hasta cosas viejas. Nosotras debemos sentirnos necesitadas, ellos admirados, y la lista sigue...

Igualmente una de las declaraciones que me generó mayor reflexión fue al conlcuir, luego de sus investigaciones, que no hay nada más seductor que una mujer contenta. De nuevo me pongo pudorosa al admitir que jamás había pensado en ese pequeño gran detalle.Del mismo modo debo confesar que hice un mea culpa cuando la escuché decir que las mujeres argentinas vivimos pendientes de la delgadez. Con un ejemplo sencillo me bastó para entenderlo, cuando dos mujeres se encuentran, más allá de su relación o edad la primera referencia que se hacen es sobre el peso.

Bueno si esperaban que cierre este post con una gran exposición van a tener que seguir esperardo sentados porque no soy psicóloga ni creo conocer la psiquis femenina lo suficiente, asique por el momento seguiré leyendo lo que otros escriben.

Para más información de Pilar Sordo :
http://www.pilarsordo.cl/plrsrd4/


viernes, 13 de abril de 2012

Me enamoré


Hacía tiempo que me encontraba un poco desmotivada, no me voy a poner a enumerar las razones porque estoy amagando con cambiar de página en cualquier momento. Lo que estaba buscando era un poco de inspiración, el tema era no saber cómo hacerlo o por donde arrancar. Creo que no hay cosa más frustrante que estar buscando algo y no saber actuar en consecuencia.

Lo único que interesa ahora es que la encontré, llegó, apareció y me iluminé.
Les puede llegar a hacer un poco de ruido esta declaración, ya que suelo ser una mujer ansiosa y pesimista por naturaleza. Estar escribiendo esto me genera rareza, no les voy a mentir, pero la mejor explicación puede que sea que ayer fui a un recital que me llenó de emoción.

El rejunte de nervios, ansiedad, felicidad, preocupación y vaya a saber uno qué más me dieron energías. Hoy no me reconozco, hasta me levante de buen humor, estoy de buen humor en mi trabajo, saben lo que eso significa? Si ustedes no saben yo menos, asique imagínense lo peor!
Probablemente nada trascendentemente bueno pase mañana, o en una semana, pero hoy estoy contenta y quiero aprovecharlo. Sospecho que en un tiempo ya volveré a mi estado habitual, o quizás no (que Dios me oiga), pero se que me encanta este estado de motivación mezclado con enamoramiento.


miércoles, 21 de marzo de 2012

Feliz día de la poesía!

Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda

viernes, 2 de marzo de 2012

Frases que nos hicieron ruido

Entre las cosas que alguna vez tuvimos que oír y generaron un profundo "uf" en nuestras cabezas*:

- Estas para algo mejor que yo
- Vos sabes que en el fondo, aunque no se note, te quiero mucho
- No estoy para empezar una relación, acabo de salir de una muy larga
- Me encantan esos rollitos
- Por ahora dejemos todo en stand by
- No sos vos soy yo
- Me haces acordar mucho a mi hermana
- Sos mucha mina, no te merezco
- ¿Por qué no te conocí 5 años más adelante?
- Estoy confundido
- Lo dejamos para otro día, estoy cansado
- ¿Hacemos miti miti?
- Estamos en distintos sintonías
-Sos muy linda, te pareces a mi ex
- Te juro que no queria, vos me llevaste a hacerlo



*Frases tomadas de situaciones reales


jueves, 26 de enero de 2012

Reflexiones de una desencantada

- ¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir? Ni lo dudo.
- Científicos ingleses estudiaron un grupo de tortugas marinas en Chipre, notaron que los machos, debido al cambio climático, nadaron miles de kilómetros con tal de encontrar a su hembra. ¿Alguna de uds está en condiciones de afirmar algo similar siquiera?
- Dos investigaciones norteamericanas llegaron a la conclusión que los hombres narcisistas pueden ver afectada su salud cardiovascular, sufriendo stress y presión arterial. Chicos ya saben, corten con el gym y el espejo, entréguense al zapping y a la buena vida.
- Según un estudio norteamericano cuando pica hay que rascarse. Y lo que siempre sospeché se confirmó; el tobillo es la parte del cuerpo que más placer da al rascar.
- La sociedad norteamericana de nutrición publicó que comer pescado nos hace más inteligentes verbalmente, en nuestras pruebas motoras y en cuanto a la socialización. Ah pequeño detalle, eso se adquiere durante nuestra gestación. Fuiste, no dejes los libros.
- Dupont llegó a la conclusión que el color de autos más comprado es el plateado y el negro, por igual. Siempre sospeche de tu poca originalidad.
- Investigaciones confirman que el primer amor cada vez empieza, se busca o por desgracia aparece, más temprano. Mi primer enamoramiento fue no correspondido, totalmente equivocado, parece que el gordito de cúpido, después de un par de copas de más le erró al flechazo.
- Larry Young, un científico yanquie, hizo un trabajo con roedores inyectándoles oxitocina, una hormona que está en el cerebro. Comparando ratas con humanos sostuvo que cuando le dan la hormona a la hembra se vincula inmediatamente con el macho. Ahora, cuando se reducen los niveles de oxitocina, ella lo rechaza, deja de importar la cantidad de veces que mantegan relaciones. Parece que el amor es pura química, dame dos. Con una dosis me enamoro y con la otra me desencanto en el momento justo. Negocio redondo.